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ENTREVISTA · MAD CHILE

Entrevista a Niebla: “El rap se ha preocupado de parecer”

ENTREVISTADO/ANieblaDISCIPLINA / PROYECTORaperoCONTEXTOConcepción · 2026-08-20

Niebla lleva años escribiendo rap desde una vereda donde la palabra sigue ocupando el centro. Alejado de las fórmulas rápidas y de la necesidad de publicar música constantemente, el MC observa con distancia los cambios que ha experimentado el hip hop, pero sin caer en la nostalgia fácil.

En conversación con MAD Chile, habla sobre escritura, identidad, redes sociales, nuevas generaciones y la transformación de una cultura que hoy convive con algoritmos, plataformas digitales y una industria mucho más grande que la que conoció cuando comenzó a rapear.

También reconoce sus propias contradicciones. No cree que todo tiempo pasado haya sido mejor, pero sí siente que algunas cosas se han diluido en medio de la velocidad actual.

“Creo que el rap se ha preocupado demasiado de parecer y poco de decir”.

¿En qué momento sentiste que el rap pasó de ser algo que hacías por necesidad a convertirse realmente en tu vida?

Fue bastante gradual. Al principio uno rapea porque necesita hacerlo. No existe un plan de carrera. Ni siquiera piensas demasiado en sacar discos. Escribes porque tienes cosas dando vueltas en la cabeza y descubres que rimarlas te ayuda a entenderlas. Después empiezas a conocer gente, aparecen escenarios, grabaciones y viajes. Cuando me di cuenta ya estaba organizando mi vida alrededor de la música.

¿Qué significa escribir una canción para ti actualmente?

Hoy escribo mucho menos por impulso. Antes podía llenar diez hojas sin saber dónde iba la canción. Ahora necesito encontrar una idea que realmente quiera desarrollar. Me interesa que exista una razón para escribir. No necesariamente tiene que ser una gran reflexión social. Puede ser algo pequeño, una conversación o una sensación. Pero tiene que haber algo detrás.

¿Sientes que el rap chileno ha cambiado demasiado?

El rap siempre cambia. El problema sería exigirle que se mantuviera igual que hace veinte años. Lo que sí siento es que nos hemos preocupado demasiado de parecer y un poco menos de decir. Hay una presión enorme por construir personaje, estética, contenido, números. A veces escuchas una canción impecable técnicamente y terminas sin saber quién está detrás de ella.

¿Eso tiene relación con las redes sociales?

Totalmente, pero tampoco quiero culpar a Instagram o TikTok de todo. Son herramientas. El problema aparece cuando el artista empieza a tomar decisiones musicales pensando únicamente en cómo funcionarán dentro de esas plataformas.

Antes hacíamos temas demasiado largos porque nadie sabía nada. Ahora a veces parece que hay que hacerlos demasiado cortos porque sabemos demasiado sobre el algoritmo. En ambos casos puedes terminar condicionando la música por razones equivocadas.

¿Crees que antes había más autenticidad?

No necesariamente. Esa también es una trampa de nuestra generación. Recordamos lo bueno y convenientemente olvidamos toda la música mediocre que existía.

Había pose en los noventa, había pose en los 2000 y hay pose ahora. La diferencia es que actualmente todo queda registrado. Antes podías reinventarte después de una mala etapa. Hoy alguien encuentra una publicación tuya de hace doce años en treinta segundos.

¿Qué es lo que más valoras de las nuevas generaciones?

Que tienen menos miedo. Veo cabros mezclando rap con electrónica, jazz, punk, reggaetón o música experimental sin pedirle permiso a nadie.

Nuestra generación tenía reglas muy absurdas sobre lo que era o no era hip hop. Algunas tenían sentido porque protegían ciertos códigos culturales, pero otras eran simplemente inseguridades. Las generaciones nuevas rompieron bastante con eso y me parece sano.

¿Y qué crees que se ha perdido?

La paciencia.

Ahora existe la sensación de que si lanzaste una canción hace tres semanas ya deberías estar anunciando otra. Un disco puede desaparecer del mapa en siete días porque inmediatamente hay cincuenta lanzamientos nuevos.

Extraño cuando un álbum podía acompañarte durante meses. Escucharlo veinte veces, descubrir una frase nueva, discutirlo con amigos. No sé si eso se perdió completamente, pero claramente vivimos con otro ritmo.

¿Todavía escuchas discos completos?

Sí, y soy bastante insoportable con eso. Me gusta sentarme a escuchar un disco entero sin hacer otra cosa.

Creo que un álbum puede construir un mundo que un single difícilmente alcanza a desarrollar. Entiendo perfectamente por qué muchos artistas prefieren lanzar canciones individuales, pero yo sigo enamorado del formato disco.

¿Qué lugar ocupa la técnica cuando escribes?

Es importante, pero la técnica debería ayudarte a comunicar y no convertirse en la comunicación misma.

Puedes construir una métrica increíble, utilizar palabras complejas y hacer veinte rimas internas. Pero si después de escuchar el verso no me provocó absolutamente nada, para mí falta algo.

La técnica es como saber tocar muy bien un instrumento. Después tienes que decidir qué quieres hacer con él.

Durante años existió una separación fuerte entre freestylers y raperos. ¿La sigues viendo?

Mucho menos.

El freestyle hizo algo gigante por el rap en español: consiguió que millones de jóvenes se interesaran nuevamente en rimar. Después algunos terminaron escuchando discos, otros comenzaron a producir y otros directamente se transformaron en artistas.

Obviamente improvisar y escribir canciones son disciplinas distintas. Ser increíble en una batalla no significa automáticamente hacer buena música. Pero tampoco entiendo esa necesidad que existió durante años de mirar el freestyle hacia abajo.

¿Te preocupa que el hip hop se haya convertido en una industria?

Me preocuparía más que dejara de existir fuera de la industria.

Que haya artistas viviendo de esto me parece fantástico. Durante décadas soñamos precisamente con eso. El problema sería pensar que solamente existe lo que genera números.

Mientras siga existiendo alguien haciendo beats en una pieza, un cabro escribiendo después del colegio, DJs buscando discos, breakers entrenando y gente pintando un muro porque necesita hacerlo, la cultura tiene un lugar desde donde renovarse.

¿Qué buscas cuando trabajas con un productor?

Que tenga identidad.

No necesito que me entregue veinte beats técnicamente perfectos. Prefiero escuchar tres y reconocer inmediatamente que son suyos.

También me gusta trabajar con productores que contradicen mis primeras ideas. Si yo quiero rapear de cierta forma y el beat me obliga a buscar otro registro, probablemente ahí aparezca algo interesante.

¿Te consideras parte del underground?

Cada vez entiendo menos esa palabra.

Hay artistas independientes con millones de reproducciones y artistas firmados que hacen música extremadamente experimental. Entonces no sé dónde está exactamente la frontera.

Para mí el underground sigue siendo más una actitud: hacer la música que necesitas hacer incluso cuando sabes que probablemente no sea la opción más conveniente.

¿Qué consejo le darías a alguien que está comenzando a rapear?

Que termine canciones.

Cuando estás empezando puedes pasar años pensando en el nombre perfecto, el logo, las fotos, el micrófono que quieres comprar. Nada de eso importa si no terminas canciones.

Haz cincuenta temas. Probablemente los primeros cuarenta sean malos. Está bien. Nadie nació sabiendo escribir un verso.

¿Todavía sientes nervios antes de subir a un escenario?

Siempre.

El día que no sienta absolutamente nada antes de tocar probablemente debería preocuparme.

Los nervios significan que todavía me importa. Después subes, suena el primer bombo y desaparece todo.

¿Qué necesita el rap chileno para seguir creciendo?

Menos ansiedad por validar todo afuera.

Chile tiene una historia increíble de rap, graffiti, breaking, DJing y producción. Muchas veces parece que necesitamos que alguien de otro país descubra primero a nuestros artistas para recién valorarlos nosotros.

Hay que mirar más lo que está ocurriendo acá. No desde el nacionalismo, sino desde entender que existe una escena con identidad propia.

Después de tantos años, ¿por qué sigues haciendo rap?

Porque todavía tengo preguntas.

Creo que el día en que tenga todas las respuestas voy a dejar de escribir. Hasta ahora, por suerte, cada disco me deja más dudas que el anterior.

Y probablemente eso sea lo que todavía me entusiasma.

Una conversación sobre el presente del rap

La conversación con Niebla termina exactamente donde comenzó: en la escritura.

Entre algoritmos, estadísticas, nuevas plataformas y transformaciones generacionales, el MC continúa defendiendo una idea bastante sencilla: una canción necesita tener algo que decir.

No se trata de regresar al pasado ni de rechazar los nuevos sonidos. Para él, la evolución es inevitable y necesaria. La discusión pasa más bien por conservar una identidad en medio de una industria que exige movimiento constante.

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